Península de Yucatán
Península de Yucatán   
El sureste es el Edén
Yucatán, un lugar de ensueño con paisajes y leyendas dignas del Popol Vuh, sigue sorprendiendo a propios y extraños en la actualidad.
Por Por Eduardo Báez

El Popol Vuh es el libro de los indios quiches. Considerado uno de los textos más importantes del Nuevo Mundo, relata la creación de las maravillas naturales que sirvieron de escenario para que en él se desarrollara la vida. El estado de Yucatán dio a luz esa vida, ya que cobijó en sus entrañas a la civilización maya, reconocida por su avances en arte, arquitectura, sistemas matemáticos y astronómicos.

Nuestro viaje por esta península comienza haciendo base en la blanca Mérida, capital de la entidad, una gran infraestructura turística despliega un abanico de opciones culturales y gastronómicas que mantendrán nuestros sentidos ocupados. Podemos comenzar deleitando el paladar con un helado de coco en la tradicional heladería Colón y caminar por la plaza central, disfrutando de la arquitectura renacentista, de la Catedral de San Ildefonso, o esperar a que sea jueves y consentir el oído con la clásicas serenatas yucatecas, que se dan cita en los Barrios de Santa Lucía, San Sebastián y Santiago. Es indispensable visitar el gran Museo del Mundo Maya, que en una impresionante estructura arquitectónica inspirada en el árbol de la ceiba, alberga las maravillas de la cultura maya.

La magia de sus pueblos

A unos 72 kilómetros de la capital podemos visitar el pueblo de Izamal, conocido como La Ciudad de las Tres Culturas, debido a que en el Templo de Kinich Kak Moo, de origen prehispánico, se funden con la arquitectura colonial del ex convento, enmarcado en la presencia contemporánea de sus calles pintadas de amarillo, que robaron el corazón del Papa Juan Pablo II, que en 1993 realizó una misa solemne en el atrio monumental y coronó la imagen de la Virgen de Izamal.

A 160 kilómetros de la capital encontramos el pueblo de Valladolid, conocido como la ciudad heroica por su importancia histórica durante la Guerra de Castas, un armonioso conjunto de arquitectura civil y religiosa donde se erige el majestuoso convento de San Bernardino de Siena.

 En las entrañas de la selva

No existen palabras para describir la sensación de sumergirse en el agua cristalina y sagrada a través de la infinidad de cenotes que se encuentran diseminados por toda la península, y que para el mundo maya representaban fuentes de vida, además de ser una entrada al inframundo, entre los que destacan los de Cuzama, Lol Ha, Ikkil, el cenote sagrado en Chichén Itzá, entre otros.

O podemos adentrarnos al espectacular interior de las cavernas y grutas Blankanche, Calcehtok y Loltún, que fueron escenario de rituales mayas, con formaciones caprichosas, consideradas guaridas de dioses.

Siguiendo la pista rosa

Podemos seguir la migración de los flamingos rosas, que nos llevarán por las playas tranquilas de Progreso, Sisa y Las Coloradas, para terminar en el santuario natural conocido como Celestún, un lugar que se pinta de rosa por la enorme cantidad de estas aves, y terminar el recorrido en lancha por los intrincados manglares del río Lagartos. 

Santuarios del pasado

La arqueología es el punto central de nuestra visita, una oportunidad para descubrir el legado del mundo maya, las pirámides de piedra labrada se erigen monumentales en medio de la selva. La ciudad más sobresaliente es Chichén Itzá, considerado el centro de culto y peregrinación más reverenciado de la península, estratégicamente establecido entre dos cenotes. En orden de importancia, mas no en belleza, se encuentran Uxmal, Ek Balam, Dzibilchaltún, la Ruta Puuc, Chacmultún, Xcambo, Mayapán y Kinich Kak Moo.

 El deleite del paladar

Una exquisita mezcla de aromas y sabores entre el mundo maya y los españoles da lugar a la típica cocina yucateca, la fusión de condimentos y especias, tales como la pepita de calabaza, el orégano, la cebolla morada, la naranja agria, el chile dulce, la lima, el tomate, el achiote, el chile xcat, el chile habanero, el chile max y el cilantro, le dan esa sazón tan especial a la comida de esta región.


  • Izamal, el bello 'Pueblo amarillo'.

  • Río Lagartos nos invita a dar un paseo por sus intricados manglares.

  • 'Flor de Piedra' es el nombre con que se conoce las impresionantes estalagmitas y estalactitas de las Grutas de Loltún.

  • Catedral de San Ildefonso. Su estilo arquitectónico es morisco en las torres e interior, y la fachada es renacentista.

  • Los huevos motuleños son un ejemplo de la creatividad de la gastronomía yucateca. Una delicia al paladar.

  • El Museo del Mundo Maya, una pieza arquitectónica contemporánea que alberga un pasado milenario.

  • Endulzando el oído: Las tradicionales serenatas son una de las máximas expresiones de la cultura yucateca.

  • Un recorrido imprescindible por las ciudades del mundo maya es la Ruta Puuc, donde puedes visitar el complejo de Labna.

  • El convento de San Miguel Arcángel de Mani y su místico encanto franciscano representa una joya del arte sacro.

  • La Blanca Mérida. La capital del Estado, que refleja los rayos del sol y el candor de su gente.

  • Las pirámides de Uxmal enclavadas en la selva, nos invitan a vislumbrar un pasado majestuoso.

  • Parvada rosa que irremediablemente nos lleva al santuario natural de Celestún.

ediciones anteriores