Cuetzalan, Puebla
Cuetzalan, Puebla   
Encanto entre la niebla
El 'lugar donde abundan los quetzales' cuenta con la atribución turística de 'pueblo mágico' gracias a sus paisajes, arqueología, arquitectura, artesanía, sus voladores y fiestas típicas, así como su gastronomía y el dominical mercado de trueque.
Por Por: Carolina E. Engelking de Vicenzo Fotos: Carlos Quevedo

Cuenta con un clima subtropical húmedo sobre dos regiones morfológicas de la Sierra Madre Oriental. Grandes y profundas barrancas escalonadas de Oeste a Este forman una sierra baja que resguarda del impacto humano bosques tropicales perennifolios y mesófilos de montaña (estos últimos ocupan un 0.8% del territorio nacional).

De estas altitudes nacen varios ríos como el Apulco y Zoquiate, que pronto llegan a ser impetuosos en moldear una gran cantidad de hermosas caídas de agua y pozas como la cascada las Hamacas y las Brisas, que desembocan en el río Tecolutla. Existen grutas como Chivostoc y la Aventura, con un recorrido de 400 metros que da la sensación de ir al centro de la tierra de Julio Verne. Las orquídeas, bromelias, trepadoras, helechos y musgos son exuberantes entre los encinos del paisaje (se recomienda ir al Jardín Botánico Xoxoctic, en donde se cuenta también con una colección de plantas medicinales y un mariposario).

TRADICIONES Y COSTUMBRES

Cuetzalan es una comunidad entre otras cercanas como Miguel Tzinacapan y San Andrés Tzicuilan, en donde las tradiciones y costumbres se encuentran muy arraigadas. "La casa de la noche?, es una zona arqueológica que constituye un eslabón importante dentro de la historia prehispánica de Puebla. Fue habitado por grupos otomíes y totonacas, que al parecer edificaron su ciudad gemela de El Tajín, en Veracruz. Cuetzalan estuvo poblada por los maravillosos colores de los quetzales, cuyas plumas eran entregadas como tributo desde los tiempos del emperador Axayácatl en 1475.

La arquitectura en el centro histórico se encuentra catalogada por el INAH. La Parroquia de San Francisco (siglo XVII), con misa cantada en náhuatl, es de estilo renacentista con detalles románico-góticos, eclécticos y dóricos. Su atrio y fachada se funde con un enorme palo de madera que festeja, aun los domingos, las danzas tradicionales totonacas de los Quetzales y de los Voladores. Ambos rituales dedicados a los dioses, con música, trajes y penachos multicolores. Anexa a la Parroquia se encuentra la Capilla de la Purísima Concepción o Iglesia de la Conchita (1913), la cual guarda interesantes pinturas murales del artista cuetzalteco Joaquín Galicia Castra, quien plasma temas religiosos.

En la actualidad es un deleite pasear entre casonas blancas de gruesos muros, anchos aleros y tejas rojas sobre vigas de encino y roble mismos de la región. Los rincones y calles empinadas abruptamente, invitan a caminar y descubrir sus senderos, que parecen esconder seres mágicos entre la neblina. En el tianguis dominical sobrevive el trueque dado entre las comunidades aledañas. Los indígenas vestidos con trajes típicos llevan café, bordados de algodón blanco, hilo de artisela y lana; flores, huaraches, alimentos, sombreros, cestos, piezas de cerámica, miniaturas de madera y trapo, así como penachos para la Danza de los Quetzalines. En el Mercado de Artesanías Matachiuj se encuentran estos productos entre muebles, máscaras e instrumentos musicales prehispánicos.

¡A COMER!

La gastronomía es de reyes. Tasajo de res o cecina ahumada, tlacoyos, hongos, quelites, acamayas (un crustáceo endémico), chipozonte (mole de olla), pipián ranchero, tamales envueltos en hoja santa, dulces tradicionales y pan de rodeo. Bebidas como el vino de maracuyá o yolixpan (que significa Medicina del Corazón, y es elaborado con aguardiente y entre 23 a 32 hierbas aromáticas), así como el café, el cual es uno de los más aromáticos y reconocidos en México por ser cultivado a una altitud, temperatura y humedad ideal, condiciones ideales también, como para tener un merecido y encantador descanso nocturno entre pintorescos paisajes azules que se matizan por el blanco de la misteriosa niebla iluminada por los energizantes rayos lunares. 

Fiestas en Cuetzalan Pueblo Mágico

La Feria del Huipil, el 4 de octubre, donde se congregan las danzas típicas y se elige a una reina de las comunidades indígenas.

La Danza de los Quetzales, una representación local de la cosmología indígena y su vínculo con la vida de los colectores de plumas, actividad que era ofrecida a los dioses para que les fueran propicios.

La Danza de los Voladores, existen variantes de esta misma danza en áreas del Golfo de México donde radicaban las tribus totonacas y huastecas, lugares en los cuales se originó.

La Feria del Café, del 1 al 9 de octubre

Festival de Yolixpa, en agosto

Algunas actividades ecoturísticas: Rapel, tirolesa, campismo, fotografía.

Dónde comer. Las Ranas, Los Jarritos, El Encuentro, Las Bugambilias y El Fogón, La Posada Cuetzalan y El Zarzo (pizzería).

Dónde dormir. Hay alternativas de hospedaje para todos los gustos: cómodos hoteles alojados en casonas viejas, eco-hoteles, cabañas en el bosque y sitios para acampar. Recomendación: Hotel La Casa de Piedra.


  • Sus calles invitan a recorrerlo con la característica tranquilidad de provincia.

  • El Santuario de Guadalupe, cuya alta y esbelta torre tiene hilados de jarros de barro, cuidadosamente ensartados. Por este detalle, se le conoce popularmente como 'La iglesia de los Jarritos'.

  • La Cascada Las Brisas se ubica en un hermoso paraje natural, y es un lugar ideal para pasar el día, acampar y nadar en el estanque que se forma bajo la caída de agua, de 17 metros de altura.

  • En San Miguel Tzinacapan, grupos de danzantes de origen nahua con música de flautas, tambores y cascabeles acompañan las celebraciones.

  • Las artesanías en cera son otra manifestación de notable talento artesanal.

  • El mole es un elemento muy representativo de la cocina del estado de Puebla.

  • La Danza de los Voladores fue concebida como un ritual de pedimento para suplicar a las deidades una buena cosecha.

  • Una visita al mercado, nos obsequia estampas donde el tiempo se detiene.

  • La niebla nocturna le confiere un aspecto onírico al entorno.

  • Una bella postal de un mágico destino..

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