Alfa Romeo Giulia
Alfa Romeo Giulia   
El regreso de un mito
Justo en su 105 aniversario, bajo un escenario nostálgico renovado, el Museo Storico di Alfa Romeo en Arese, y una voz magnífica como presentación -el tenor Andrea Bocelli-, la mítica firma deportiva del Biscione nos muestra su última creación: el sedán deportivo Giulia.
Por Por Gilberto Samperio Islas

Pese al trance doloroso de las vacas flacas, el mito y la magia que enarbola Alfa Romeo todavía palpitan debajo del escudo lombardo. Tampoco se ha extinguido el fuego de sus creativos italianos, que a pesar de las bajas ventas y una larga agonía como marca de nicho relegada en los últimos años, todavía mantiene viva la esperanza y fuerte el espíritu para regresar por los nuevos buenos tiempos.

Sergio Marchionne, líder global del grupo FCA, sabe sobradamente las posibilidades de la firma de Arese por su bagaje histórico e innovador. Por ello recurrió a un método inusual y alternativo a los procesos creativos habituales de todo gran corporativo. La figura de SkunkWorks fue retomada por la gerencia responsable de los futuros productos de Alfa Romeo.

Hay que recordar que el sistema SkunkWorks recurre a una selección de los mejores talentos en diseño, manufactura, materiales e ingeniería para desarrollar un avanzado producto que irrumpa y establezca nuevos referentes en la industria. Esa misma filosofía fue aplicada por la aeronáutica Lockheed en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Su fruto, el P80, primer avión caza con motor a reacción, el jet-caza. Luego hubo otros proyectos de avanzada como el Blackbird SR71 o el F117 Stealth.

AMBICIÓN

Con una inversión de dos millardos de dólares, mucho esfuerzo y gran secrecía del equipo SkunkWorks, Alfa Romeo alumbró a su futuro hijo pródigo: el nuevo Giulia, justo en su cumpleaños 105.

El sedán fue concebido bajo cinco premisas: diseño italiano, manufactura State-of-the-art (cuando la técnica de construcción figura a un nivel artístico), motores de última hornada, reparto del peso 50/50 y soluciones técnicas avanzadas para lograr la mejor relación peso/potencia.

El resultado: un sedán deportivo de tamaño compacto que buscara con armas avanzadas y un estilo italiano único ganarle a la dura competencia de los autoconstructores premium.

Elaborado en aluminio de elevada resistencia torsional, nuevos materiales como el CFRP (polímero reforzado con fibra de carbono) y metales ligeros como el magnesio, el nuevo Giulia apunta a fijar no solo los nuevos derroteros de la firma de origen lombardo, sino a establecerse como un digno representante de toda la cultura e innovación que la han distinguido de toda su competencia.

Su estampa resulta sobria, impactante cuando el trilóbulo domina la parrilla frontal. Le siguen costados y líneas atractivas sin caer en la redondez vulgar. Y el remate trasero posee una forma discreta, pero inconfundible al diseño de la casa. Una escultura rodante, práctica y bella.

Bajo el cofre pulsa un V6 turbocargado de 510 HP (afinado por Ferrari) en su variante más rabiosa, la Quadrifoglio, e incluye todas las novedades técnicas que le confieren un elevado nivel deportivo, sin por ello renunciar a los requisitos de confort y modernidad de estos días.

Para la introducción de semejante belleza rodante, los responsables latinos prepararon su mejor casa: el Museo Storico di Alfa Romeo en Arese, muy cerca de Milán. Y qué mejor carta de presentación que la magnífica y siempre respetada presencia del célebre cantante de ópera y compositor, Andrea Bocelli. Porque no únicamente platicó con la audiencia de periodistas especializados, haciendo analogías del esfuerzo requerido para concebir y realizar una obra de arte, sino que recitó algunos poemas para abrir bocado.

El momento culminante de la noche de gala fue cuando entonó el aria Nessun Dorma (Nadie duerma), de la ópera Turandot. La potente pieza fungió de telón auditivo para el desvelo del bello y robusto Giulia, amén de tocar las fibras más sensibles de todos los presentes. Encantadoramente emotivo.

Sin duda alguna, el renacimiento de Alfa Romeo no solo destaca por el esfuerzo de su equipo SkunkWorks o por la fuerte inversión para crear un automóvil capaz de robarle el aliento a cualquier sedán alemán.

Es la pasión por la marca, por el amor a la belleza. Porque en Alfa Romeo no son productores, sino creadores de automóviles.


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