Jeepeada Ajusco
Jeepeada Ajusco   
Corazones aventureros
Durante un buen tiempo, concebí los días de campo como jornadas divertidas en compañía de la familia, los amigos y las mascotas; vaya que estaba equivocado, o mejor dicho, faltaba un invitado especial: Jeep.
Por Texto y fotos: Jonathan Miranda

Mañana fresca y soleada. En el punto de reunión se respiraba emoción por saber lo que el día tenía reservado para nosotros, y conforme hacían su arribo los Jeep que nos llevarían montaña arriba, los ánimos cobraron más fuerza. ?¿Están listos para Jeepear??, preguntó nuestro líder de expedición. Claro que para ese momento la actitud aventurera sobrepasaba cualquier protocolo antes de comenzar, por lo que la respuesta fue ?sí?. Sin embargo, previo al comienzo, los conductores y el resto del equipo realizaron un último chequeo a los vehículos y afinaron los detalles de una ruta que incluiría ?pasos? muy básicos y algunos más complicados, de esos que pueden dejar hasta al Jeep más poderoso completamente acostado, inclinado sobre una zanja, o totalmente atascado en el lodo, en el mejor de los casos.

Entonces comenzamos, por así decirlo, a rodar por ?tierra firme?, pero conforme la marcha nos adentraba en el bosque del Ajusco, el camino se volvía más complicado y presumía paisajes ocultos e inimaginables, sobre todo a menos de 45 minutos de la ciudad más grande del mundo, México. Lo siguiente fue un sendero rocoso muy accidentado, que los Jeeperos todavía consideraban como ?floral? -o bastante tranquilo, por así decirlo-; aun así, mi mirada no daba crédito a la flexión extrema de las suspensiones y el crujir de las rocas debajo de las llantas todo terreno con que están equipados estos poderosos vehículos. Es impresionante ver cómo son capaces de moverse con tanta soltura y seguridad sobre superficies irregulares: tierra, lodo, vados, zanjas, charcos e incluso caminos estrechos bordeados por árboles; solo así es que se comprende la filosofía Jeep y la pasión que éstos generan en sus aficionados, quienes no dudan un segundo en brindar su ayuda cuando alguien se mete en problemas.

?Llegamos todos, regresamos todos?

Es el lema de la pasión Jeepera, no importa qué tan complicado sea sacar a alguien de un obstáculo, o cuántas horas tengan que pasar antes de que alguna avería pueda repararse, nadie se mueve ni se retira de la ruta. Pero para estos apasionados de Jeep y fanáticos de la aventura, no es ningún problema porque, incluso en los momentos más complicados, se gastan bromas entre ellos, demuestran su compañerismo o se retan para demostrar quién es el mejor Spotter (compañero guía) de la jornada en donde hasta las novias o esposas también participan. Todo esto vuelve a la Jeepeada no sólo en una gran aventura, sino que une familias, crea lazos de amistad y es fuente interminable de incontables anécdotas donde, por supuesto, siempre hay un Jeep.

Así que un ?paso? más -complicado por el fango- y estaremos conviviendo todos alrededor del delicioso y tradicional asado, en pleno valle donde el viento frío ya ha comenzado a rozarnos la cara y una total oscuridad se apodera del paisaje, aunque sólo por un momento, ya que, además de suspensiones especiales, llantas off road, equipos de comunicación y motores preparados para estas labores, los Jeep cuentan con luces que pueden atravesar la más densa niebla o alumbrar un grupo de árboles, donde el winch hace su trabajo y libera al último vehículo atrapado, antes de emprender el camino a casa, convencido de que este reto para mí, para los apasionados de Jeep, es todo un estilo de vida que difícilmente cambiarían por algo más tranquilo. Así de grande es su pasión.


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