Fast & Furious 7
Fast & Furious 7   
El músculo manda
El séptimo arte nos ha regalado grandes historias ligadas a la vida de personajes creados a partir de un libreto; otras más toman algún acontecimiento de la vida real, situando al personaje principal en ese lugar privilegiado que solo alcanzan los grandes iconos.
Por Por John Miranda

Lo anterior depende del grado de identificación que el público tenga con el personaje y esto a su vez, dependerá de los gustos particulares o género cinematográfico del espectador. Quizá sea esta la clave del éxito de Rápidos y Furiosos (The Fast and the Furious), una de las sagas de acción más exitosas de la última década, cuyo valor comercial asciende a varios miles de millones de dólares recaudados en todo el mundo. Pero en realidad ¿de qué trata F&F?

Una historia muy básica de un ladrón (Vin Diesel) perseguido por un agente encubierto (Paul Walker) ambos, regidos por un código de familia y lealtad, enriquecido por impresionantes secuencias de acción y manejo extremo a bordo de alucinantes autos modificados, muchos de ellos muscle cars, cuya presencia en la saga se puso a la par del protagonista principal, Dominic Toretto (Vin Diesel) al que de inmediato se le reconoció como el centro de toda la historia, en la que ha pasado por las etapas de héroe, antihéroe, villano, víctima o victimario, aunque a decir verdad, hay un papel con el que ha entrado a ese lugar icónico con el que todo mundo lo identificamos, el del intrépido conductor capaz de hacer cualquier maniobra, siempre al volante de un auto clásico americano de altas prestaciones.

Desde aquella primera entrega de F&F en 2001 en donde Toretto aparece manejando un Dodge Charger R/T de 1970 ?modificado, por supuesto- era más que obvio hacia donde se inclinaría la psicología de este personaje. Siempre haciendo alarde del gran valor sentimental y poderío de los autos americanos, nunca lo volvimos a ver manejando otro modelo que no fuera un muscle car. Incluso en la segunda parte estrenada en 2003 donde el protagonista principal no aparece, hay una secuencia con un Dodge Challenger 1970 y un Chevrolet Yenko que dejó muy en claro que el filme en realidad no dependió jamás del protagonista, sino de la tradición y el espíritu velocista de los grandes clásicos americanos los cuales obviamente no podrían ser vencidos jamás por ningún vehículo importado.

Con el paso del tiempo y las entregas de The Fast and the Furious fueron mostrando interesantes avances técnicos tanto en su producción como en el arte, departamento involucrado directamente con los autos. De esta manera comenzamos a ver los mismos modelos americanos pero ya en su faceta moderna, tal es el caso de los Dodge Challenger y Dodge Charger que no se dejan ver en la quinta y sexta entrega, acompañados por algún Dodge Daytona, Dodge Cuda y el eterno compañero del protagonista, el icónico Dodge Charger R/T 1970 en el que Toretto libraría una última batalla ?hasta ahora- en F&F 7.

Así que sin importar que tan cinéfilos seamos, o por que tipo de auto nos inclinemos, el músculo americano siempre será el verdadero héroe y protagonista no solo de este ?best seller? del cine, sino también en la vida real donde impactan aún más.


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