Dodge Phantom RT
Dodge Phantom RT   
Los gemelos fantasma
El Dodge Phantom causó revuelo en su época, un coupé personal muy avanzado, que hasta hablaba. Pero en su versión RT el escándalo se debía a que cumplía con lo que prometía: era elegante, cómodo y muy rápido, y se volvió con el tiempo un auto de culto en nuestro país.
Por Texto y fotos: Edmundo Cano

Luego de cerrar un capítulo en los años 80 con la plataforma K de tracción delantera, Chrysler necesitaba una renovación tanto técnica como de imagen, y ésta llegó en 1987 con los nuevos Dodge Phantom y Shadow. El Shadow podía obtenerse como un pequeño coupé deportivo, pero también como un familiar de cuatro puertas, por lo que su imagen de sofisticación no era tan fuerte como la de su hermano el Phantom, un bello y estilizado coupé de dos puertas exclusivo para México que causó furor en el mercado nacional gracias a elementos como las fascinantes luces retráctiles, una computadora de a bordo que hablaba con el conductor, un cómodo interior y, sobre todo, un manejo excelente gracias a su buena suspensión, mejores frenos, y un potente motor turbo respaldado por una transmisión automática, que lo convertían en el perfecto devorador de kilómetros. El Phantom fue la punta de lanza del resurgimiento de Chrysler como la marca de autos más emocionante de México en ese entonces, pues su competencia no ofrecía nada remotamente cercano en términos de estilo y rendimiento.

En 1992 llegó al mercado el Phantom RT, reviviendo las legendarias siglas que databan de la época dorada de los muscle-cars, dándole al Phantom un carácter más deportivo que se honraba a la perfección, gracias a un motor 2.5 litros SOHC turbocargado que le otorgaba 175 HP, lo que lo convertía en uno de los coches más rápidos de México en aquellos años. También hubo una versión con un motor de 2.2 litros de doble árbol de levas y cabezal diseñado nada menos que por Lotus, que generaba 225 HP, respaldado por una caja manual Getrag de cinco relaciones. En esos años, solamente el Chevrolet Corvette superaba a esta versión del Phantom R/T en cuanto a potencia y prestaciones en el mercado nacional, pero no en exclusividad, pues fue solamente para México, en los Estados Unidos el LeBaron ?allá nunca se llamó Phantom? no fue ofrecido con el motor DOHC.

Para 1993, el Phantom fue sometido a un extenso rediseño. La nariz cambió sus faros abatibles por halógenos fijos, el panel de las calaveras recibió una parte ámbar entera, y el interior fue objeto de una enorme actualización. Todo esto lo llevó a verse justo como los ejemplares R/T en nuestras fotos. Estos dos ?gemelos? pertenecen a Sergio y Óscar, primos hermanos que desde hace años comparten el gusto por los Phantom, ya que ambos han tenido varios ?Óscar lleva tres, Sergio cuatro, además de un Spirit RT colado? y han compartido la experiencia de manejarlos en autódromo, en arrancones de un cuarto de milla, y en general como sus vehículos de uso casi diario, pues a pesar de que los dos coches se encuentran en excelentes condiciones, no son ?de fin de semana?, ya que los usan con regularidad. ?Son muy cómodos para andar en la ciudad, pero también divertidos de manejar, no dan nada de lata?, nos cuenta Sergio, que tiene un auto compacto como su verdadero coche de diario, pero prefiere usar su Phantom lo más posible durante la semana. ?Es un vehículo moderno y cómodo, no se siente anticuado al manejarlo, no le pide nada a un auto más nuevo, y no hay nada como darte el gusto manejar el carro que te agrada sin problemas ni complicaciones?. No podemos estar más de acuerdo. 


  • El Phantom fue la punta de lanza del resurgimiento de Chrysler como una marca emocionante y de vanguardia.

  • El interior del Phantom recibió un rediseño radical en 1993 que le quitó lo "cuadrado" y lo dotó de formas más modernas y ergonómicas.

  • Los emblemas laterales dejaban en claro lo que se escondía debajo del cofre.

  • La principal diferencia entre un auto y otro es el tono del rojo, en uno más intenso, en otro más "naranja". De ahí en fuera, son hermanos gemelos.

  • Uno de los motores más reverenciados de Chrysler, que hoy sigue ganando adeptos.

  • Todas las comodidades de un auto moderno, y todo perfectamente conservado y funcionando.

  • La única modificación que tenía uno de nuestros Phantom era precisamente la parrilla pintada de negro. Originalmente era del color del auto.

  • No es la primera vez que los Phantom corren juntos, ya se han enfrentado antes en "arrancones" y en autódromo.

  • Uno de los tableros más modernos que se podían encontrar en 1993.

  • Sergio y Oscar han tenido varios Phantom, y comparten su afición desde hace años.

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