Charger Daytona y Plymouth Superbird
Charger Daytona y Plymouth Superbird   
Guerreros alados
Uno de los capítulos más legendarios del legado deportivo de Chrysler tuvo lugar en las pistas de NASCAR en 1969 y 1970, cuando el Dodge Charger Daytona y el Plymouth Superbird demostraron la valía de cortar el aire a voluntad.
Por Por Edmundo Cano

En la segunda mitad de los años 60, la competencia en NASCAR se estaba calentando en serio. Chrysler había lanzado el primer ataque con el todopoderoso motor 426 Hemi, que dominó cuanta carrera se le puso enfrente. A Ford le tomó un tiempo reaccionar, pero cuando lo hizo con el Ford Torino y Mercury Cyclone impulsados por un radical 427, y más tarde por el nuevo Boss 429, Chrysler se vio superada, por lo que comenzó a experimentar con soluciones aerodinámicas para mejorar el rendimiento de sus coches de carreras.

Todo empezó en 1968 con el Charger 500, que tenía una parrilla no sumida como el modelo de producción, sino al borde de la nariz para apartar mejor el aire del camino, así como una ventana trasera también adaptada al borde del contorno de su marco. Estos cambios resultaron benéficos, pero insuficientes para superar al óvalo azul, así que para la temporada 1969 Dodge desarrolló algo mucho, pero mucho más extremo: el Charger Daytona.

Luego de varias pruebas en el túnel de viento, los ingenieros de Chrysler desarrollaron la excéntrica nariz con faros retráctiles que le otorgaba un coeficiente de resistencia al viento de apenas .28 cD, impresionante para un auto de 1969. Para contrarrestar el levante aerodinámico provocado por el aire pasando debajo del auto, un enorme alerón de metal se incorporó a la parte trasera, y para evitar turbulencias conservaba la ventana trasera del Charger 500 en el que estaba basado.

Dodge tenía que construir 500 autos de calle para homologar el Charger Daytona para NASCAR, por lo que encargó la tarea a Creative Industries, un proveedor de Detroit, para ensamblarlos de manera aceleradísima, pues para calificar como modelos 1969 tenían que estar listos en septiembre de ese año, y el contrato comenzó en julio. Afortunadamente, 504 Daytona fueron entregados a tiempo, con todas las opciones disponibles en el Charger 1969 normal, incluido el motor 426 Hemi de 425 HP, con el que solo 70 salieron de la línea de ensamble.

En las pistas, el Charger Daytona ganó su carrera debut en las 500 de Taladega de 1969, aunque en las siguientes carreras no fue tan exitoso, pues únicamente consiguió dos victorias en lo que quedaba de ese año. Sin embargo, en 1970 el Daytona se reivindicaría de la mano de su hermano menor, el Plymouth Super Bird.

Debido a que NASCAR subió el número de autos de calle necesarios para homologación de 500 a dos por cada agencia de cualquier marca participante, Plymouth entró al juego con el Super Bird, que era un Road Runner 1970 con las mismas modificaciones hechas al Charger Daytona: la puntiaguda nariz con faros retráctiles, el enorme alerón, la ventana trasera plana, todo aderezado con los característicos gráficos del Correcaminos de Warner Brothers y el claxon con el ?beep beep? del personaje, que le daban su nombre. Se produjeron casi 2 mil Super Bird, de los cuales solo 135 portaron un 426 Hemi bajo el cofre.

Sin embargo, la verdadera razón del desarrollo del Super Bird no era satisfacer las demandas de homologación, sino traer de regreso a 'El Rey' Richard Petty a conducir para Plymouth, pues en 1969 había corrido con Ford. El Super Bird fue la herramienta perfecta para atraerlo de vuelta, y en 1970 el legendario color azul de STP característico de Petty Racing cubría de nuevo un Plymouth. Tristemente, Petty no logró agregar otro campeonato a su meteórica trayectoria con su nuevo súper pájaro debido a un accidente en Darlington, que lo dejó fuera durante seis carreras. Pero Chrysler sí recobró el campeonato de NASCAR, que quedó en manos de Bobby Isaac.

El Super Bird le dio a Plymouth 21 victorias, y el Charger Daytona, que volvió a correr en 1970, ganó 17 veces, y además se convirtió en el primer auto de NASCAR en sobrepasar las mágicas 200 millas por hora (320 km/h) en un óvalo cerrado, con Buddy Baker al volante.

Pero así como había comenzado, todo terminó. NASCAR estaba preocupada porque las velocidades de carrera sobrepasaban la seguridad de las pistas y la tecnología de las llantas de aquel entonces, y para la temporada 1971 emitió una serie de estrictas restricciones, restringiendo el tamaño y configuración de sus motores a apenas 5 litros y con cabezas normales, cortando de tajo el desarrollo de los nuevos modelos de guerreros alados que ya estaban bastante avanzados. Las pistas de NASCAR nunca volvieron a ver algo tan exótico rodar sobre su pavimento, pero el Charger Daytona y el Plymouth Super Bird son recordados como uno los más grandes momentos del deporte motor favorito de Norteamérica.


  • El certificado que avalaba que el Charger Daytona de Buddy Baker había sobrepasado las mágicas 200 millas por hora en Talladega. Marzo de 1970.

  • El Charger Daytona de Fre Lorenzen le hacía honor a su apodo de "El Chico Dorado". Lástima que la foto esté en blanco y negro.

  • El Super Bird marcó el final de la guerra aerodinámica en NASCAR, pero luego de su participación en los óvalos siguió corriendo con éxito en otras categorías para "stock cars", como la USAC. Aquí, el #47 de Ramo Stott.

  • En los modelos de producción el motor "base" era un "big block" 440 , pero había la opción de ordenar el todopoderoso 426 HEMI. La combinación de este motor, magnífico a altas revoluciones, y la carrocería aerodinámica, resultaba en velocidad pura.

  • No era raro escuchar que los dueños de estos coches de calle alcanzaran más de 250 km/h si tenían bajo el cofre el motor HEMI, como los dos ejemplares de la foto.

  • Es difícil creer que los últimos Super Bird de producción se quedaban en las agencias Chrysler hasta cuatro años antes de ser vendidos, debido a sus extravagantes formas. Los gustos de la gente habían cambiado en los 70.

  • Cuando el Charger Daytona "de calle" llegó a las agencias Dodge de todo Estados Unidos, nadie podía creer que la marca hubiera tenido la valentía de vender un auto tan apegado al coche de carreras. Era algo inaudito.

  • Con solo 504 producidos, el Dodge Charger Daytona es uno de los muscle-cars más raros y codiciados en la historia de Detroit. Los ejemplares con motor HEMI llegan a superar el millón de dólares en las subastas.

ediciones anteriores