Dodge Ram Charger
Dodge Ram Charger    
Carnero familiar
Debido a sus singulares características, que la hacían prácticamente un modelo único en el mercado de nuestro país, la Dodge Ram Charger disfrutó de un amplio éxito en México. Tanto, que se siguió produciendo aun después de haber sido descontinuada en los Estados Unidos.
Por Edmundo Cano. Fotos: Edmundo Cano

Los orígenes de la Ram Charger datan de principios de los 70, cuando Dodge retiró el toldo de una pick-up y lo reemplazó con una cubierta rígida removible que cubría hasta la parte trasera de la caja, donde instaló un par de asientos, creando un muy peculiar vehículo familiar/todoterreno convertible para competir con la Bronco de Ford y la Blazer de Chevrolet, que desde los 60 habían capitalizado esta fórmula. La particularidad del toldo removible se perdió con el paso de los años y la Ram Charger pasó a ser una SUV convencional de dos puertas, aspecto que mantuvo hasta que llegó su segunda generación en 1981, cuando también se rediseñó la pick-up D-Series en la cual estaba basada.

Este fue justamente el modelo que arribó a nuestro país, aunque su llegada fue bastante tardía, hasta 1988. Sin embargo, eso no fue obstáculo para que de inmediato ganara notoriedad por ser un producto prácticamente único en su tipo en el mercado nacional, ya que nunca antes se había ofrecido en México una camioneta de sus características. La Ram Charger representaba una especie de punto medio entre las entonces más comunes guayines basadas en automóviles y las SUV familiares de gran tamaño. Su peculiar carrocería de dos puertas era atractiva para quien quería una camioneta familiar más grande que una station wagon, pero no deseaba -o no contaba con el espacio para- un modelo de tamaño completo.

Se podría decir que la Ram Charger tuvo un nicho de mercado propio, por lo que fue muy exitosa en suelo nacional. Las constantes mejoras a su mecánica y equipamiento la mantuvieron vigente en el gusto del público, especialmente cuando se incorporó el motor V8 Magnum 360 de 5.9 litros con cabezas roller, que ofrecía más de 240 HP, y modernas transmisiones automáticas electrónicas. Tan exitosa fue que, de hecho, en el mercado nacional se mantuvo en venta durante dos años más, luego de que el modelo fue descontinuado en Estados Unidos en 1994. En nuestro país, gracias a la demanda, estuvo disponible hasta 1996.
La Ram Charger roja con plata que tenemos en estas fotos pertenece justamente a estos años en que sólo estuvo disponible en México, pues es modelo 1994. Nuestro amigo Óscar Gómez es su segundo dueño, ya que originalmente pertenecía a uno de sus vecinos, quien la compró nuevecita y la utilizó en varios viajes largos en carretera y esporádicamente en la ciudad, pero la fue dejando, porque los incrementos en el costo de la gasolina hacían muy difícil alimentar al sediento V8. Llegó un momento en que la camioneta se quedó prácticamente abandonada durante mucho tiempo, por lo que, a pesar de tener apenas 88 mil kilómetros en el odómetro, comenzó a deteriorarse. Óscar siempre intentó hacerse de ella, pero el dueño nunca la soltó, porque la iba a arreglar. Pasó el tiempo y el señor murió, y el futuro de la Ram quedó en el limbo, hasta que la viuda del primer propietario se la ofertó a Óscar. Ella sabía que él siempre la había querido y se la dio a buen precio.

Con la camioneta por fin en sus manos, Óscar comenzó la ardua labor de restauración. Como no se usó mucho, estaba en buen estado, pero de todas formas requirió mucho trabajo para que quedara bien. Digamos que fue un buen punto de inicio. No tenía óxido, pero la pintura ya no servía por estar a la intemperie tantos años. Los cromos y las molduras se restauraron, el motor fue revivido y las suspensiones fueron cambiadas por piezas nuevas de Chrysler. Y apenas unos días antes de nuestra sesión de fotos, la Ram Charger había salido del taller de tapicería, donde le restauraron prácticamente todo. Óscar se peleó mucho con el tapicero, que tardó un mes en entregársela, pero el hombre es una eminencia. Ni modo.

Sin embargo, el esfuerzo no ha sido en vano y hoy la Ram luce como nueva otra vez. Mucha gente le pregunta a Óscar por qué restauró una Ram Charger, le dicen que no vale la pena, pero a él le encanta su camioneta. Tienes que ser un entusiasta fuera de lo común para apreciar un vehículo como éste. Y qué bueno que los haya, porque si no, autos como esta Ram Charger se perderían en el olvido, en lugar de ser traídos de regreso a la vida.


  • Tal como en sus mejores días, esta Ram Charger espera paciente afuera de casa a que la familia la aborde para el tradicional "carreterazo" de fin de semana.

  • Basada en la pick up D-Series del mismo año, la Ram Charger compartía su "cara", pero de la cabina para atrás no podían ser más diferentes.

  • Su carrocería de SUV 2 puertas convertía a la Ram Charger en un producto único en el mercado nacional.

  • Esta Ram Charger fue completamente restaurada justo a como salió de agencia en 1994, luego de pasar años abandonada y descuidada.

  • El emblema del carnero, tan característico del modelo, es una pieza sumamente difícil de conseguir hoy en día.

  • Un pequeño toque de personalización con el logotipo de Mopar rematando las franjas plateadas a los costados.

  • El proceso de restauración fue largo y meticuloso, pero cada centímetro de la Ram Charger luce como nuevo. El esfuerzo valió la pena.

  • Esa palabra bajo el emblema de V8 fue clave en el éxito de la Ram Charger en nuestro país, en aquellos días en que la gasolina era más barata.

  • El motor 360 Magnum erogaba 240 hp, una cifra fenomenal para 1994, sobre todo en una camioneta familiar.

  • La Ram Charger había abandonado el taller de tapicería apenas unos días antes de nuestra sesión de fotos.

  • El tablero no se restauró, puesto que estaba prácticamente nuevo. Todo lo que ven aquí es original.

  • Las Ram Charger no son autos raros, pero sí es muy poco común verlas en buenas condiciones. Una como ésta es verdaderamente extraordinario.

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