Dodge Challenger Black Line   
Una oferta acertada
La emoción por el resurgimiento de los muscle car americanos y sus impresionantes evoluciones de potencia, tecnología, diseño o estilos de construcción, dejó muy poco espacio para la cabalidad de un razonamiento más aterrizado en términos de economía.
Por Por Jonathan Miranda Fotos Carlos Quevedo

Entonces Dodge decidió, acertadamente, incorporar a las filas de sus chicos malos, una versión del Challenger más al alcance de los entusiastas y aficionados al modelo, que por alguna razón aún no estuvieran listos para los pesos completos. De esta manera surge el Challenger Black Line, un auto cuya reinterpretación se orienta por completo al estilo y buen manejo que ofrece.

No hay por qué extrañarse por la presencia de esta versión en una familia de grandes apellidos como R/T, SRT o Hellcat, y tampoco hay que verlo como el más pequeño e inofensivo de la misma porque de hecho, el Black Line podrá ser tan confortable y vistoso, como agresivo.

Partiendo de las mismas especificaciones en la carrocería, esta versión complementa su diseño con detalles que van sumándose hasta darle una identidad propia, tales como el rediseño en la parrilla frontal que da lugar a un nuevo juego de faros con luz diurna denominados LED Quad y Xenón para las principales, por su parte, las calaveras estrenan un borde en Gloss Black acompañado por el toque distintivo del alerón en la cajuela, aunque la verdadera identidad de esta versión es el vinilo que recorre todo el costado, con el nombre de su portador en la zona más pronunciada de las salpicaderas traseras. 

La atención al detalle se puede ver en todo el vehículo, incluso haciendo el sencillo ejercicio de haber estado en el Hellcat, por ejemplo, y después abordar el Black Line, éste no decepcionará en lo más mínimo, ya que conserva el nivel justo tanto de equipamiento como de calidad, dejándonos claras sus intenciones de impresionar con buenos argumentos de confort. En su habitáculo conviven lujo y deportividad, ya que por un lado tenemos a disposición un paquete totalmente automatizado para cristales y espejos fotocrómicos; volante ajustable, climatizador de dos vías o asientos calefactables, entre otras amenidades que se rodean de piel, molduras de aluminio, botón de encendido y una pantalla de siete pulgadas en la que podremos configurar algunos instrumentos para monitorear el comportamiento del motor. Los espacios conservan el carácter egoísta del Challenger, donde conductor y pasajero disfrutarán el trayecto con gran soltura en brazos, piernas y espalda, mientras que los ocupantes ?de talla mediana- que viajen en las plazas traseras resentirán el limitado espacio de dicha zona, algo que si analizamos bien, pasa a segundo plano en cualquier auto deportivo concebido para emocionar y no para transportar.

Y hablando de diversión, la tradición continúa a manos de un motor V6 de 3.6 litros dispuesto a sacarnos más de una sonrisa, no solo por la disponibilidad de los 305 HP que genera, sino también por su capacidad de mantenerse bien plantado en todo momento, enfrentando decididamente las curvas más cerradas donde sorprende la perfecta asistencia de los controles de tracción o el control de estabilidad. El Black Line será más bondadoso y consecuente con sus conductores e incluso contribuirá a obtener nuestro mejor manejo con la dirección hidráulica electro-asistida y una perfecta sincronización entre la transmisión automática con el motor, aunque si lo deseamos, este Challenger también puede dejar a un lado esta docilidad al despertar sus ímpetus musculosos; después de todo, el gen de la agresividad y la fuerza todavía viven en él. De cualquier manera contaremos con frenos de disco en las cuatro ruedas, ABS y un sistema que distribuye la fuerza de frenado (EBD). Queda claro que el Dodge Challenger Black Line no es un empaque pequeño de su hermano mayor, sino simplemente un auto que aprendió cómo hacer las cosas bien y a su manera.  


  • La silueta del Dodge Challenger Black Line se impone sobre cualquier camino.

  • El sello de la casa se acompaña de modernos detalles con un marcado estilo retro.

  • El tapón de combustible es quizás el único detalle que el Dodge Challenger conserva intacto desde hace varias décadas.

  • Historia y diseño se fusionan manteniendo la forma original de los faros que incluyen nuevas tecnologías de iluminación.

  • Imponentes rines de 20 pulgadas son el toque perfecto para que el Dodge Challenger Black Line emane emoción.

  • Lujo y deportividad conviven en un cuidado y bien distribuido habitáculo.

  • Cómplice del motor V6, la transmisión con Autostick está lista para obtener el mejor rendimiento.

  • Entre la inmensidad de nostálgicos detalles se hace presente la tecnología y seguridad, como los controles y bolsa de aire al volante.

  • Dodge ha puesto mucha atención a los detalles; el nivel de acabados interiores es excelso.

  • Los asientos, además de impecables y cómodos, brindan el nivel de soporte ideal e incluyen bolsas de aire.

  • Con mucho aplomo y seguridad, no hay carretera que el Black Line no esté dispuesto a recorrer.

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