Chrysler 300C Pentastar 2015
Chrysler 300C Pentastar 2015   
Homenaje al confort
El ritmo cardiaco baja, los sentidos no se saturan, todo fluye sin imprevistos y siempre estaremos inmersos en un ambiente relajante, como en un pequeño refugio en el que nada nos fastidiará. Así es la vida con 300C.
Por Por Carlos Quevedo

Los sutiles cambios para 2015 se hicieron cargo de aumentar más esa impresión elitista, exclusiva, imponente. Faros y calaveras lucen más limpios y magnifican esa presencia sólida y aplomada, toda una declaración de lujo y poder.

Y el gran sedán representativo del know-how de Chrysler no solo es una fuente de tranquilidad para su conductor producto de su vasta comodidad; también porque vamos en un automóvil plenamente al día en términos de seguridad en la industria global: sistema Smartbeam que activa por sí solo las luces plenas en carretera, siete bolsas de aire, control de estabilidad (ESC), alerta de colisión frontal al determinar un diferencial de velocidad considerable con el vehículo precedente, aviso de objetos en el punto ciego y de abandono involuntario del carril o sensor de presión en los neumáticos. Todas las prioridades están cubiertas.

A bordo, cada material y elemento confirma el estatus que ya se anticipa desde el exterior. La suave y cremosa piel cubre asientos, puertas y continúa en sutiles acentos en el completo tablero, ese que alberga desde los claros instrumentos en un tenue azul hasta la pantalla de la vanguardista y referente interfaz UConnect, centro de mando táctil para manejar con toda la facilidad desde la temperatura que deseamos hasta el teléfono o los dispositivos que estén a cargo de enviarnos la música de nuestra selección a través del sistema de audio harman/kardon de 19 altavoces.

Una pequeña perilla circular bastará para operar la caja automática de ocho velocidades y ya estaremos en movimiento... así no lo parezca. El 300C fluye sobre el camino y minimizará las distancias entre la nula fatiga que sentiremos en su cabina insonorizada y pensada al detalle, sumada a una suspensión que mezcla la ingeniería europea con la experiencia americana, esa misma responsable de una suavidad soberbia en autopista, el escenario natural al llevar el 300C. La facilidad de maniobra entre la acertada dirección, los sensores de estacionamiento traseros y delanteros o la cámara de reversa con ayudas gráficas cumplen el papel de que en el área urbana podamos mover los cinco metros de largo del 300C sin dificultad alguna. Sea en el día a día a la oficina o en un largo trayecto, el cansancio será una palabra desconocida.

 Además de los tradicionales ocho cilindros del legendario propulsor HEMI, es posible elegir el laureado V6 Pentastar, capaz de brindar una aceleración sedosa a su vez que su sutil melodía aguda acompaña de fondo y sin irrumpir demasiado en el tranquilo entorno. Todo con un consumo de combustible digno de coches de menor tamaño. ¿Se puede pedir más?


  • Los sutiles retoques solo aumentan algo que ya de por sí caracteriza a 300C: la elegancia.

  • La limpia parrilla luce con orgullo el escudo Chrysler.

  • El perfil macizo impone y deja claro el origen de este sedán insignia: Estados Unidos.

  • Las calaveras lucen como dos pequeñas joyas. También fueron remodeladas para 2015.

  • El sobrio reloj siempre dará un toque clásico sobre la marcada presencia tecnológica.

  • Los instrumentos no solo se pensaron para verse bien. También se leen bien.

  • Una perilla controla el manejo de la suave caja automática de ocho velocidades.

  • Por medio de unos sencillos botones es posible activar el control de crucero activo. El 300 frenará por sí mismo si detecta un obstáculo.

  • A pesar de la abundancia en equipamiento, la cabina se mantiene sencilla, elegante y fácil de usar.

  • No son pocos los detalles que destilan elegancia.

  • Los rines son perfectamente consecuentes al diseño del resto del auto.

  • La limpieza de líneas asegura una elegancia atemporal. Eso define al 300.

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