Chrysler 200   
Sofisticación pura
La antesala a un estilo de vida distinguido se encuentra en un auto. Por supuesto, no en cualquiera. En Chrysler 200 está la expresión de un criterio, ese que siempre busca lo mejor de las cosas.
Por Héctor Torres Fotos: Carlos Quevedo

Y lo mejor en un autom√≥vil -como en casi todo objeto de placer- se traduce en lograr un balance id√≥neo entre virtudes; en este caso, dise√Īo, comodidad y desempe√Īo. La exclusividad viene solo despu√©s de haberlo conseguido.

Para alcanzar ese equilibrio, se empezó desde cero. Las líneas del 200 no son rebuscadas, pero tras ellas hay miles de horas de trabajo, planeación y estudio. El objetivo, más allá de concebir un auto atractivo, era crear una pieza de admiración que reflejase elegancia desde donde se le abordara. Y tras mirarlo, poco tiempo pasa para reconocer que se tuvo éxito en ello.

Los trazos son simples, fluidos y minimalistas, componiendo una imagen ya m√°s vanguardista que sobria. Adentro la historia no es diferente. Forma y funci√≥n se amalgaman en un habit√°culo simple de entender, confortable de habitar e interesante de descubrir. Extra√Īar√° de entrada que, por ejemplo, no se cuente con una palanca convencional de velocidades. En su lugar, una moderna perilla giratoria hace las del selector para controlar la transmisi√≥n del auto, y no se trata de un mero recurso est√©tico. Con esta creativa soluci√≥n se ha podido prescindir del t√ļnel que tradicionalmente pasa por debajo de la consola central, dejando espacio as√≠ para acomodar un caj√≥n secreto justo entre los asientos delanteros. A este se puede acceder deslizando la charola en la parte baja del tablero, que ya de por s√≠ ha sido pensada para almacenar objetos.

Las complicaciones, por su parte, para utilizar cada una de las funciones disponibles, como el climatizador, la calefacción en asientos o el centro multimedia, en el 200 desaparecen. La intuitiva pantalla táctil gestiona todo por nosotros con tan solo algunos toques. Unos minutos más abordo y entonces son los asientos los que cobran protagonismo. El elaborado y fino terminado pasa a segundo plano cuando se experimenta la comodidad que son capaces de ofrecer. El ajuste eléctrico no falta y encontrar la posición de manejo ideal tampoco es problema. Materiales de primera calidad forran cada recoveco de la cabina y los mandos están intervenidos electrónicamente para simplificar su uso, así solo se requiere de presionar un botón para activar las ventanillas, el quemacocos, los elevadores, abrir la cajuela, etcétera; incluso para ponerlo en marcha de manera remota.

Se llega entonces al apartado de prestaciones y la f√≥rmula se redondea. Una de las estrellas en el repertorio t√©cnico de la compa√Ī√≠a es sin m√°s la que anima al 200. Se trata del motor Pentastar V6 de 3.6 litros, cuyos alcances se cifran en la frontera de los 300 caballos de potencia, convirti√©ndolo en un referente del segmento por desempe√Īo. La potencia se aprovecha por completo gracias a la caja autom√°tica de nueve marchas, un desarrollo tecnol√≥gico tambi√©n de √ļltima hornada.

En la balanza, no solo est√°n cubiertos los aspectos que todo gran autom√≥vil debe cumplirnos. Es en la incorporaci√≥n de mecanismos de avanzada donde mejor brilla Chrysler 200, especialmente en los que tienen su enfoque puesto en materia de seguridad. ¬ŅSi le dij√©ramos que su auto puede detenerse por s√≠ solo en caso de detectar un posible choque, nos creer√≠a? Con el 200 y su sistema de prevenci√≥n de colisiones esto es una realidad. Pero no tiene que creernos. Maneje este Chrysler y compruebe por qu√© destaca frente al resto de sedanes de su categor√≠a.



  • El nuevo lenguaje de dise√Īo rompe con la generaci√≥n previa y sienta un precedente in√©dito para el modelo. La innovaci√≥n tambi√©n se observa en los detalles, como los radares activos en la parte baja de la parrilla.

  • Rines de 19 pulgadas brindan el balance entre un manejo deportivo y otro citadino.

  • El esculpido de la carrocer√≠a se redondea en la zaga con las sobrias calaveras de tecnolog√≠a LED.

  • Es en la cabina donde el avance se torna tangible. El lujo es la constante desde cualquier √°ngulo y las soluciones de confort est√°n llenas de creatividad.

  • No toma mucho acostumbrarse al selector de perilla. Lo dif√≠cil es volver a otros autos y notar que sus palancas son cosa de otra √©poca.

  • Menci√≥n aparte merecen los asientos. El mullido es simplemente excelente y se pueden pasar horas en ellos, tan solo conduciendo.

  • 3.6 litros, 295 caballos de fuerza, apertura variable de v√°lvulas... El motor Pentastar es referente en lo que a prestaciones y ahorro de combustible se refiere.

  • El concepto de distinci√≥n pocas veces adquiere un referente gr√°fico tan preciso y expresivo como en el Chrysler 200. Una creaci√≥n hecha para el disfrute.

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